Pocas biografías serían,
en nuestra patria, tan sugestivas, tan apasionantes y tan aleccionadoras, como la del
Capitán de Navío Jorge Juan y Santacilla uno de los científicos más notables de la
historia de España, de Europa y probablemente del mundo. Pero, aunque parezca increíble,
tal biografía, sencillamente, no existe. Son innumerables, ciertamente, los artículos,
los opúsculos, los estudios parciales y, en ocasiones, poco rigurosos, que en España
-especialmente en el mundo naval, y en ciertos países extranjeros, se han publicado sobre
esta colosal figura de la ciencia Universal. Pero nadie en España, ni en la Marina, ni en
el ámbito científico español, ni siquiera en su patria regional, Valencia, se ha
preocupado de escribir la biografía de nuestro científico más insigne. Es más, todo lo
escrito, a retazos desconectados sobre el gran Jorge Juan, se refiere a su inmensa y
sobresaliente actividad en el campo de las ciencias, desde la Astronomía a la
construcción naval, pasando por la geografía y mineralogía (organizó las minas de
Almadén) la Navegación, la diplomacia, (fue embajador extraordinario cerca del emperador
de Marruecos), la ingeniería de puertos y arsenales (los de Cartagena y Ferrol fueron
obras suyas)
y un muy largo etcétera; Pero nada o muy poco se sabe del Jorge
Juan-hombre. Este vacío documental histórico, es preciso llenarlo, y quizá pueda
hacerlo en su día la Sección Cultural de nuestra Liga Naval; pero de momento ofrecemos
en este brevísimo artículo algunas pinceladas de cómo era el hombre honrado, cabal,
generoso, activo y valiente que fué Jorge Juan.
En un esfuerzo de síntesis, podemos apuntar que el retrato psico-somático,
es decir las características de su carácter y su contestura humana y corporal, podrían
reducirse, en cuanto a lo anímico, en su profunda hombría de bien, su honestidad, su
sentido del honor, su inmensa capacidad de trabajo, su patriotismo, su rectitud
insobornable y su gran generosidad. Y con referencia a su contextura corporal, es decir
sus factores somáticos más indicativos eran las que corresponden a un hombre bien dotado
físicamente; pero de salud irregular con propensión a enfermedades producidas por su
excesivo trabajo y sus esfuerzos por superarse a sí mismo.
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Uno de sus más íntimos
amigos, el gran matemático Benito Bails describe a Jorge Juan como de estatura y
corpulencia medianas, semblante agradable y apacible lo cual se corrabora en sus
retratos.
Se secretario Miguel Sanz señala que los rasgos mas característicos de
Jorge Juan, eran su ingenio sutíl, su perspicacia, su viveza y su pronta penetración y,
por encima de todo su profunda inteligencia.
Como anécdotas más significativas de todo lo que hemos apuntado, en cuanto
a su generosidad y desprendimiento, el Padre Buriel, su confesor (Jorge Juan era buen
cristiano pero sin alardes), cuenta que al regresar de su famosa expedición junto con los
franceses al Ecuador para medir el grado de meridiano, le debían dos años de sueldo que
él no había reclamado. No se llevó bien con los franceses en especial con el Jefe del
grupo francés La Condamine con quién se enfrentó en diversas ocasiones, la mas sonada
fué con motivo de las famosas pirámides de Yaruquí, proyectadas para conmemorar los
trabajos realizados en el Ecuador, al oponerse tajantemente Jorge Juan a que tales
pirámides conmemorativas fueron rematadas con una flor de lis en la cúspide, por
entender que era emblema de la nación francesa, ofensivo para la nación española que
había acogido el proyecto. La Condamine en su escrito de réplica a Jorge Juan,
llega a afirmar: que si ponía yo flores de lis en las pirámides, las arrancaría
él con sus propias manos. Naturalmente no se pusieron flores de lis. También, como
era de esperar, un hombre tan sobresaliente como Jorge Juan, tuvo tropiezos con la
Inquisición, a propósito de la publicación del libro de Observaciones
Astronómicas, y la fórmula adoptada de entender el sistema copernicano y
newtoniano como hipótesis de trabajo. este choque con el Inquisidor general, que, por
otra parte era gran amigo suyo, fué una espina que solo se arrancó al final de sus días
cuando publicó su obra Estado de la Astronomía en Europa.
Los ultimos años de la vida de Jorge Juan -que duró 60 años (de 1713 a
1773), fueron muy duros por su quebrantada salud. Los testimonios de su secretario, don
Miguel Sanz, así lo dan a entender al escribir que sufría de enginas lo que
degeneró en los cólicos -viliosos- convulsiones de nervios con que quiso
Dios afligirle tantas veces, dejándole inhábil de las manos muchos años, y en los
últimos años de su vida casi enteramente gafo (enfermedad que consiste en
agarrotamiento de los dedos) los más de ellos. El mismo Jorge Juan en una carta dirigida
a su hermana Margarita, afirma que todas las primaveras sufría del garrotillo
(difteria o alergia) y en otra carta dice textualmente En estos correos pasados me
he sugetado a no escribir más que lo preciso de obligación del oficio, porque una
fluxión de ojos (probablemente cataratas) me ha reducido a no poder leer ni
escribir absolutamente).{CONTINUA} |