De su compañerismo y
valentía da sobrada cuenta el suceso siguiente: Al conocer Jorge Juan la noticia de que
el 23 de julio de 1754 el Marqués de la Ensenada (¡qué dos colosos de nuestra marina!,
Juan y Ensenada) su gran amigo, había caído en desgracia y se le había desterrado a
Granada, sin pensarlo dos veces, el peligro que corría con su visita al recluido,
circundado por una red de espías, se presentó a visitarlo en su casa. Efectivamente los
espías puestos por los anglófilos de la Corte de Aranjuez, detectaron esta gallarda
visita de Jorge Juan al amigo caído, confesando que El día doce de este mes de
septiembre, a las dos de la mañana, llegó a casa del Marqués de la Ensenada Don Jorge
Juan, Capitán de Guardias Marinas, y a aquella hora entró en su cuarto donde lo
mantuvieron hablando hasta las nueve de la mañana. Esta noticia del espionaje
inglés es de suponer que no tardaría en llegar al Almirantazgo británico en Londres.
Para terminar, el párrafo final de la última carta de Jorge Juan dirigida al Rey
Carlos III que demuestra su grandeza de ánimo y su clarividencia política. |
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Señor:
Protesto por lo que debo a Dios y Vuestra Majestad que jamás he
tenido amor ni aborrecimiento a nación ni potencia alguna, por todo lo que no fuese
contrario al mejor servicio de V.M., tomando siempre de Inglaterra, Francia y otras
Potencias y Naciones lo que he tenido por bueno
y pudiese ser de alguna utilidad
para mayor gloria del poder de V.M., sin perdonar fatiga ni buscar en ello logro o
provecho mío de tan importantes fines.
Y termina la carta diciendo:
Yo no me hallo en estado de alcanzar con la
vista las desgracias que amenazan a España en el presente sistema; pero V.M., misma ha de
ser testigo presencial para llorarlas; dígnese V.M. leer por sus propios ojos estas
verdades, y créalas, para apreciarlas, no como inspiradas por Jorge Juan, sino como hijas
de un Alma que le estima y va a dar cuenta a Dios, a quién suplico dilate la importante
vida de V.M. A L.R.P. (los reales pies) de V.M., el más reverente y agradecido vasallo.
Juan, a Carlos III. fechada en Madrid, Junio de 1773.A los pocos mese moría
Jorge Juan, tranquilo y satisfecho de haber servido a su Rey a su Patria con tanta lealtad
como se desprende de las anteriores líneas.
Jesús Santiago Alba
Contralmirante |