La corporación municipal de
Aguilas, encabezada por el Alcalde, Francisco López, ofreció el pasado jueves por la
tarde un homenaje al comandante y a la tripulación del patrullero de la Armada española
Torralla, por su activa participación en el rescate de un pescador deportivo.Los hechos
ocurrieron el 21 de enero, cuando el pescador Juan José Iglesias Ros se despeñó por un
acantilado de unos 12 metros en las inmediaciones de Cabo Cope. La intervención del
patrullero Torralla fue definitiva para rescatar con vida al pescador.
El alcalde aguileño resaltó la labor realizada por el Torralla, que
instaló sus reflectores para facilitar la visibilidad en la zona del salvamento y
rescató al herido con la ayuda de una lancha zodiac de la Patrullera. Posteriormente, el
pescador fue trasladado al hospital Rafael Méndez, donde estuvo ingresado en la Unidad de
Cuidados Intensivos.
El comandante del patrullero, capitán de corbeta Rafael Martí, recibió de
manos del alcalde una placa ofrecida por el ayuntamiento, y una segunda placa de manos del
presidente de la asamblea local de Cruz Roja, Miguel Molina, por la intensa colaboración
mantenida en dicho rescate. El comandante de la patrullera agradeció en nombre de toda la
tripulación y en el suyo propio las atenciones recibidas y comentó que es el primer
rescate de esa envergadura que realiza el patrullero desde que se encuentra bajo su mando.
El patrullero Torralla de la Armada española realiza tareas de custodia de
las aguas jurisdiccionales, vigilancia en materia de pesca y antidroga y, como en el caso
de Aguilas, también colabora en tareas de salvamento. Al homenaje asistieron aparte del
alcalde y miembros del equipo de gobierno, el capitán de la Guardia Civil, Torcuato
Saavedra, el presidente de Cruz Roja y una representación de la tripulación del
Torralla.Rescate del pescador
Juan José Iglesias Ros, realizado por el
Patrullero Torralla
Encontrándome el día 2 de enero en el puerto de
Aguilas, se presentó a bordo una patrulla de la Guardia Civil para decirme que se había
despeñado un pescador en los acantilados de Monte Cope, que se encontraba herido de
gravedad, que no podía ser evacuado por lo accidentado del terreno y por la falta de luz.
Se requirió los bomberos de Lorca para retirarlo del lugar donde se encontraba.

|
|

Los bomberos precisaron que era necesario iluminar el
acantilado para poder izarlo. Ante la imposibilidad de efectuar esta iluminación con los
medios allí existentes (Guardia Civil, Cruz Roja, Protección Civil, el Cuerpo de
Bomberos, etc.; lo que sumaba un total de 30 personas) me pidieron que saliera a la mar
para iluminar desde ella con el proyector de abordo la ruta de evacuación.
A 2.000 salgo a la mar con un enlace de la patrulla de la Guardia Civil y a
2.037 me sitúo a cien yardas de Punta del Cerro para asegurar la iluminación solicitada.
El estado de la mar era de fuerte marejada y viento de levante 20 nudos.
A la vista de la gravedad del herido y de la dificultad que suponía su
traslado por tierra que haría peligrar la vida del accidentado, me preguntaron si era
posible evacuarlo por mar. Teniendo en cuenta la necesidad urgente de la evacuación del
herido dado su estado de gravedad y el alto grado de adiestramiento de mi dotación,
decidí llevar a cabo la evacuación por mar. Para ello iluminé constantemente el
acantilado, manteniéndome entre cien y ochenta yardas, para permitir el traslado seguro
del herido a una zona situada a 200 yardas de su punto de caída donde las condiciones de
mar y viento no eran tan adversas.
Arríe la Zodiac, recogí al herido. A 2.245 atraco en el muelle comercial
de Aguilas donde el herido es recogido por una ambulancia.
Me cabe la satisfacción de que, tanto el Alcalde de Aguilas, el Capitán de
la Guardia Civil, como el Jefe de la Cruz Roja de la zona, que estuvieron presenciando el
salvamento desde lo alto del acantilado, me visitaron a bordo para mostrar su
agradecimiento y felicitar a la Armada por la eficacia demostrada, ya que si el traslado
se hubiera tenido que efectuar por tierra, en cualquier circunstancia, se podría haber
esperado lo peor para el accidentado, que gracias a Dios se encuentra fuera de peligro a
pesar de haber sufrido una caída de 12 metros de altura.
Este salvamento se ha podido efectuar con toda la naturalidad, a pesar de
las duras condiciones de mar y viento, por el alto grado de adiestramiento de mi
dotación, a la cual he felicitado por su extraordinario comportamiento.
Rafael Martí Maristany
Capitán de Corbeta |