| En el presente, los mapas
y planos son condensaciones de los conocimientos geográficos y de otras disciplinas del
conocimiento de la tierra, como es la geología terrestre y de las plataformas
continentales, las actividades económicas, las divisiones administrativas, etc., en las
que se vierten todo tipo de conocimientos científicos, metodologías de representación y
reproducción. Son los llamados mapas temáticos, que desde primeros de este siglo invaden
el mundo de la comunicación y docencia.
Los mapas portulanos, iniciados por los chinos con el empleo de la brújula,
y perfeccionados por los árabes hacia el siglo X, aparecen en el extremo oriente y entran
en el Mediterráneo hacia el siglo XIII. Constituyen las primeras representaciones
geográficas concebidas como ayuda a la navegación y por tanto, precursoras de las
actuales Cartas Náuticas. Se conservan ejemplares en la llamada escuela italiana, y en
nuestra zona, de los mallorquines Angelino Dulcet (1939) y el de Abraham

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Cresques (1375), llamado por los
franceses Atlas Catalán. El de Joan Martínez, el de Pere Rosell y otros. Su mayor
desarrollo se produce en el espacio marítimo de la Corona de Aragón.
Se trata de perfiles de la costa a pequeña escala. Tienen poco detalle y no
son útiles como ayuda a la navegación de sabotaje. Nacen como resúmenes de los
cuadernos de bitácora, donde se anotan los rumbos y distancias navegados. No se utilizan
las coordenadas, ya que eran imposibles de determinar con los instrumentos de navegación
de entonces. Este tipo de cartas fue usado hasta el siglo XVII.
Como objetos de ayuda a la navegación, aún con una concepción que se
aparta de las cartas, hay que destacar las vistas desde el mar de las ciudades costeras,
de las que hay gran tradición y extraordinarios ejemplos en nuestro entorno: Alicante,
Villajoyosa, Denia, Peñíscola, etc. Las vistas de ciudades de los siglos XIV y XVIII
pueden considerarse precursoras de los planos de puertos y fondeaderos, y de las
vistas de la costa, referidas a las siluetas de montes y cabos, que figuran en
los modernos derroteros. Este tipo de representaciones no se toman con rigor científico
hasta últimos del siglo XVIII, distinguiéndose entre vistas y planos. Se editan en
libros denominados Atlas y Portulanos, utilizando para éstos últimos una denominación
impropia que ha inducido a confusión en este substantivo. También merece un lugar
destacado como antecedente de las descripciones y representaciones del litoral valenciano,
la realizada por el Virrey Vespasiano Gonzaga en 1575, que incluye una vista de
pájaro del puerto de Denia, así como las realizadas en esa época por Wyngaerde,
que incluye tramos de la costa valenciana.
El sistema de coordenadas, introducido por los geógrafos griegos y
desarrollado por Ptolomeo, había caído en desuso en la edad media y no se recuperó para
occidente hasta el siglo XV. |
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Fueron también los
geógrafos árabes, quienes los conservaron y mejoraron, como es el caso de Al Idrissi,
que en 1154 confeccionó una importante obra. El sistema de coordenadas no se utiliza con
fines náuticos hasta el siglo XVII.
Mercator, súbdito de Felipe II, extiende en 1569 el sistema de coordenadas
y la proyección de su nombre, mediante la cual, la distancia de los paralelos aumenta con
la latitud, de modo que con las líneas rectas que unen dos puertos de la carta pueden
medirse los rumbos, lo que resulta especialmente útil para la navegación. Estos sistemas
de representación se habían empezado a utilizar desde principios del siglo XVI por los
cartógrafos españoles, entre ellos, el valenciano Gerardo Muñoz.
La pugna entre los portulanos y las cartas de Mercator seguirá todo el
siglo XVIII, hasta que los instrumentos de navegación y la precisión de los relojes a
bordo, permitió la medición de la Longitud y Latitud. En este espacio de dos siglos se
van corrigiendo errores y se obtiene mayor precisión en las cartas, en un esfuerzo sin
precedentes en la humanidad, que supone la era de los descubrimientos en el Atlántico y
Pacífico. El Mediterráneo queda relegado a un segundo término, pero se inicia la
cartografía terrestre regional, los planos de ciudades, puertos, etc. En 1622, Pedro
Texeira publica la primera Descripción de las Costas de España.
La moderna cartografía náutica con bases científicas se desarrolla en
nuestro litoral a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII. Tras la reorganización
del ejército, se crea la Escuela de Guardiamarinas de Cádiz (1717), el Observatorio
Astronómico (1758), la Escuela de Ingenieros Marinos (1772) y el Depósito Hidrográfico
de Cádiz (1770). Se cuenta con personal altamente especializado que permite la
realización del Derrotero de las Costas de España, redactado entre los
años 1783 y 1784 por el cosmógrafo de la Armada Vicente Tofiño de San Miguel
(CONTINUA)
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