<%@ language="vbscript"%> Proa a la Mar: Museo Vasa
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PROA A LA MAR · nº135

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  Con este sistema, entre los años 1664 y 1665, se rescataron más de 50 cañones del Vasa (posteriormente he leído en alguna publicación que fueron vendidos a una ciudad alemana en esos años).
  El 13 de septiembre de 1956 apareció un artículo de prensa en un diario de Estocolmo que decía más o menos que el ingeniero Anders Franzén había localizado, después de investigaciones en los archivos, el Vasa, gracias a una pequeña sonda casera en cuya punta había un tubo de corte que pudo sacar un trozo de roble de este barco. El hallazgo fue confirmado por un buzo llamado Edvin cuando en su inmersión fue descubriendo las troneras del Vasa y la buena conservación de su casco. Apunto, en esta cuestión, que el mar Báltico es único para la conservación de barcos hundidos de casco de madera, por no existir el molusco bivalvo que destroza la madera en los mares con más contenido de sal.
  ¡Enhorabuena!, fue la palabra que emergió de todo el pueblo sueco para celebrar este feliz acontecimiento en el año 1956. A la par que se celebraba con un gran regocijo nacional, se acometieron los proyectos para sacar de la mar a este galeón, siendo entonces cuando se empiezan a movilizar las empresas públicas y privadas, ayudadas por la Armada sueca. La empresa sueca de salvamento Neptuno, ejecutó el proyecto elegido para reflotar el Vasa, tendiendo gruesos cables por debajo del casco hundido sujetándolos en pontones llenos de agua que, al vaciar los mismos por bombeo, irían ascendiendo, tensando los cables e izando el Vasa del fondo. Como dato, indico que solamente para hacer los túneles para atravesar los cables por debajo del casco hundido, el tiempo que se necesitó para esta parte del proyecto fue de 2 años y así, en agosto de 1959, llegó la hora del primer izado y, después de más de 16 fases en las cuáles los buzos tuvieron un gran trabajo como fue, por ejemplo, taponar las troneras y meter miles de tacos en los agujeros, donde habían estado las cabillas de hierro oxidadas, reparar con el galeón todavía hundido la mayor parte de la popa, etc…,el 24 de abril de 1961 toda Suecia presenció a través de la radio y la televisión como después de 333 años de estar en el fondo, el Vasa aparecía a la luz del día como si fuera un Dios mitológico.
  Sintetizando; belleza, estética, precisión, técnica e inteligencia se sumaron para este proyecto único en el mundo del rescate submarino sin comparación con otros que también han sido singulares pero nunca vislumbrando un casco completo de galeón para que inmediatamente de ponerle a flote comenzara la excavación arqueológica en más de un metro de lodo en su cubierta inferior con millones de bacterias purulando por doquier, por lo que hubo que vacunar a todas las personas para que pudieran trabajar sin riesgo alguno (tétano, tifus, etc…)
  En los primeros días de estos trabajos arqueológicos se registraron más de 3.000 piezas hasta llegar a finalizar las 15.000 que totalizaron el proyecto de restauración. Recomponer tantas piezas y objetos fue muy arduo para los especialistas suecos y así, llegar al año 1964 para dar paso a la conservación del casco y de todos los objetos que se habían encontrado a bordo juntamente con las esculaturas en madera de estilo germánico. Solamente en el mascarón del Vasa hay 20 figuras de emperadores romanos.
  Como hemos visto en el desarrollo de la operación de rescate del Vasa, fue un éxito total en el empeño de desarrollar este proyecto, desde la localización hasta la conservación del galeón. En este punto, la madera que se había mantenido unos 333 años había que proceder a que no se secara para que no se redujera a menos del doble de lo que ocurre con la madera nueva por lo que se dió la solución de tratarla (casco y sus miles de piezas) con un producto llamado poliglicol, el cual se extendió en su día en forma de lluvia durante más de un año.
A este producto también se le añadió ácido bórico y borax. Este sistema era una ducha gigante con más de 300 cabezas de lluvia por fuera y por dentro del casco hasta comprobar que la madera había absorbido todo el producto químico.
  Las estatuas y las piezas sueltas se sumergieron en grandes depósitos en el anterior almacén donde estuvo el Vasa, como asimismo los hierros tuvieron otros tratamientos como el del calentarlos en hornos de reducción para extraer todo el cloro que tanto les dañaba.
  El principio en que se basó la restauración del Vasa es construir de nuevo el barco a partir de sus partes originales, montando el mayor rompecabezas marítimo que se ha conocido hasta ahora, ayudado sin duda por el buen estado del casco. Ya que todo lo que era la superestructura del casco, mascarón, castillo de popa, galerías y decorados con las figuras necesitaron nuevos clavos y anclajes. De los palos del galeón sólo quedó muy poco original, como fueron los mástiles inferiores del trinquete y del palo mayor, con lo que hubo de reconstruir la totalidad de los aparejos.
  Este buque es el único testimonio original del arte de la construcción naval del siglo XVII, donde se conjugaba el poder con el esplendor artístico por sus ornamentaciones, escudos y decoraciones en el armazón de popa. Figuras de la Biblia, de la mitología, leones, sirenas, ángeles y caballeros, eran la parte más vistosa del Vasa y podemos decir que es la colección más grande del mundo en esta clase de figuras en madera. En fin, una maravilla mundial para los coleccionistas de arte para que el nombre del Vasa, aparte de su cultura marítima, tenga un puesto de honor en la imaginería de su tiempo y no es de extrañar porque el mismo nombre de Vasa se utilizó como bautismo de este galeón porque era uno de los nombres que se utilizaban en los escudos del reino sueco, basados en el linaje real más puro. Correspondía a un nombre de familia del Rey, por lo que debía de colocarse en la popa del galeón, las gavillas (símbolo real) y los onomásticos de su tiempo. Así se ve el escudo del reino colocado entre dos grandes leones de 2,5 metros de ancho por 2 metros de alto, siendo el elemento central una pieza de un hombre, Gustavo Adolfo II, sobre cuya cabeza hay dos grifos que sostenían la corona y en el friso inferior aparecen talladas las iniciales GARS-GUSTAV ADOLPHUS REX SUECINORUM.
  Precisamente cuando visité la iglesia de los Caballeros Suecos levantada por los franciscanos por voluntad del Rey Magnus I, que data del año 1270, encontré el sarcófago de los restos del Rey citado anteriormente llamado también el Grande, que firmó el contrato de construcción del Vasa, apreciando también en este recinto los escudos nobiliarios que adornaban sus paredes de la nobleza sueca que fueron testigos en su día de la botadura del Vasa.
  Finalmente hay que felicitar a las autoridades suecas, empresas privadas, medios de difusión y, en general, a la concienciación de todo el pueblo sueco, para que se pudiera llevar a cabo esta moderna construcción del museo, como único en su género, para que uno pueda observar por las ventanas del mismo, donde se construyó el barco y unos cientos de metros más allá, el sitio exacto donde se hundió. Este museo se ejecutó mediante el concurso de arquitectos nórdicos, eligiéndose el proyecto que culminó este edificio, entre otras 384 propuestas, para inaugurarse el 15 de junio de 1990 abriendo sus puertas con salvas de dos cañones que pertenecieron al Vasa.

{CONTINUA}

 

 

 

Juan Manuel Gracia Menocal
Asociación Rescate de Galeones
Capitán de la Marina Mercante - Vocal R.L.N.E.