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MUSEO MARITIMO DE ASTURIAS, LUANCO |
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| Luanco,
un pueblo de origen marinero, situado en la zona central de Asturias y a orillas del mar
Cantábrico, reunía todas las características para ser sede de un Museo que recogiese
toda la tradición marítima, por eso no es de extrañar que en 1948 se fundase un Museo
marítimo, en medio de una espontánea colaboración popular, pues en Luanco existía una
tradición artesanal, varias veces centenaria, de maquetismo naval que enlaza directamente
con la existencia conocida desde el siglo XVII de carpinteros de ribera. La mar, a todos
los que vivimos cerca de ella, nos deja o nos dejó algo suyo ¿Quién no tiene en su
familia un marinero, marino, un pescador o algún apasionado de la vela? |
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Pocos o muy pocos, pues, incluso
aquellas familias,que tradicionalmente se dedicaban a la ganadería o al cultivo de sus
tierras, obtuvieron un complemento a sus ingresos familiares con las faenas pesqueras .
Tras años de abandono, en julio de 1992 el Museo comenzó una nueva etapa,
con más fuerza y más vida de la que jamás había soñado, gracias al trabajo y
entusiasmo de la nueva dirección y de un grupo de voluntarios que prestan
desinteresadamente su colaboración. Trasladado a unos nuevos locales, ha experimentado
desde entonces un fortísimo crecimiento de sus fondos que le ha obligado abrir nuevas
secciones de carácter etnográfico relacionados con la pesca y la carpintería de ribera,
hasta el punto de que, a pesar de su antigüedad, puede considerarse un museo nuevo.
La carpintería de ribera o la construcción de embarcaciones de madera, es
un oficio de gran arraigo en Luanco, que además tiene la particularidad de haber llegado
vivo a nuestros días, pues aún hoy existen varios talleres que mantienen su actividad,
no sin grandes esfuerzos, pues la fibra está imponiéndose y desplazando el lugar que
antes ocupaba la construcción en madera. Dentro de una tipología general, cada
carpintero de ribera, tenía su propio estilo y como resultado, cada embarcación tenía
un sello diferente. Las embarcaciones construidas en Luanco, tenían una peculiar gracia y
esbeltez; se construían sin planos y no utilizaban la estopa, pues las tablas quedaban
tan bien ajustada que no hacía falta calafatear.
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El proceso de construcción
de un barco está ampliamente recogido en una colección de fotografías que describe las
distintas fases del trabajo, así como una extensa colección de herramientas o el banco
de trabajo que estos artesanos utilizaban. Como ejemplo y joya de esta sala, un vapor de
1921 construido por un carpintero de ribera luanquín, realizado de forma totalmente
artesanal. Se trata de una maqueta de 1,8 metros de eslora a escala 1:10, siguiendo las
pautas que se empleaban en los astilleros de la época; hecha con pino tea y madera de
Guinea no le falta ningún tipo de detalle, incluso algunas de sus piezas son móviles
como las puertas, ventanas o la funcionalidad del timón. Tiene además, el costado de
babor al descubierto para poder ver, en su interior, la sala de máquinas y la caldera,
apreciar las cuadernas y toda su estructura interna. Para hacerse una pequeña idea del
trabajo, basta con decir que su construcción requirió más de mil horas.
La sección de pesca tradicional tiene también un claro carácter
etnográfico. Formada por centenares de piezas, artes, aparejos y útiles de pesca
utilizados por los marineros del Cantábrico. Paneles que ilustran con dibujos y texto
cada tipo de pesca y ayudan al visitante a hacerse una idea de lo mucho que tenía que
imaginar e idear esta gente para procurarse el sustento. Muchos de ellos son de gran
antigüedad como la colección de arpones balleneros, ya que Luanco, como la mayoría de
los puertos del Cantábrico era un importante puerto ballenero, habiéndose consolidado
sus primeros asentamientos urbanos a partir de las gentes que llegaban del norte de Europa
a la caza del cetáceo.
Cinco salas más están dedicadas a la historia de la navegación. La
primera de ellas, muestra los modelos de las naves hasta el siglo XVI; desde los barcos
fenicios, romanos y vikingos a los barcos de la época medieval y moderna, con las naos,
carabelas, galeras y galeones; en sus paredes cuelgan cartas y mapas, y una magnífica
reproducción del Atlas de Abraham y Jehuda Creesques (siglo XIV).{CONTINUA} |
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