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Todo ello concluye, para nosotros, en el resuelto propósito
de fortalecer nuestra defensa nacional bajo la doble referencia. En primer lugar, cumplir
con nuestros compromisos de seguridad colectiva, tanto los adquiridos con la Alianza
Atlántica como por nuestra voluntad de contribuir a los instrumentos específicos de
defensa en el ámbito europeo. En segundo término, potenciar la aptitud de nuestras
Fuerzas Armadas para llevar a cabo las misiones que el Gobierno les encomiende.
Las líneas maestras de la política de defensa española que se orientan así en
tres ejes diferentes:
- En primer lugar, consolidar la presencia de españa en las organizaciones
internacionales de seguridad y defensa, asumiendo plenamente las responsabilidades y
compromisos derivados de su participación en ellas.
En relación con la Alianza Atlántica, España participará tanto en los
órganos de decisión como en la nueva Estructura Militar. Esta estructura, que reduce de
65 a 24 el número de mandos existentes, satisface la condición de reflejar claramente la
Identidad de Defensa Europea, incluye un Mando Subregional Conjunto del Suroeste de Europa
ubicado en Madrid, con responsabilidades en la zona del estrecho y sus accesos y en la
proyección de estabilidad hacia el Norte de Africa.
En relación con la unión Europea Occidental, España contribuirá a la
definición de una política europea de defensa común en el seno de la Alianza
Atlántica, a dotarla de una estructura que le permita la necesaria agilidad en la toma de
decisiones y a potenciar las capacidades operativas que permitan la dirección
estratégica en misiones diferentes de las de defensa colectiva.
En cuanto a la participación en fuerzas multinacionales (EUROCUERPO,
EUROFOR, EUROMARFOR y Fuerza Anfibia Hispano-Italiana) españa contribuirá a su
desarrollo como instrumentos de proyección de estabilidad en zonas de interés común con
los paises participantes.
España impulsa el Diálogo y Cooperación como medidas más apropiadas para
garantizar la estabilidad en el mundo con especial interés en el Diálogo Mediterráneo
para que las medidas de seguridad europeas no sean malinterpretadas por los países de la
ribera sur. |
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España favorecerá las
medidas internacionales adoptadas para el control de armamento y fomento de la mutua
confianza (Tratado FACE, Documentos de Viena, Tratado de Cielos Abiertos...) y las
iniciativas de contraproliferación de armas de destrucción masiva.
España participará en Operaciones de Paz de forma selectiva, visible y de
acuerdo con sus posibilidades. - En
segundo término, se refiere al instrumento que sirve para materializar las intenciones
que españa declara en su política de defensa, es decir a unas fuerzas Armadas operativas
y eficaces.
Las Fuerzas Armadas como conjunto de medios humanos y materiales capaz de
cumplir con eficacia las misiones que el Gobierno le encomiende, necesitan una
organización adecuada y unos recursos suficientes.
La organización requiere unas estructuras ágiles y flexibles donde los
cauces de relación estén claramente establecidos. La organización básica del
Ministerio de Defensa está diseñada para que el conjunto de directrices políticas en
las que cristaliza la política de defensa puedan desarrollarse con unidad de criterio y
unidad de acción. En el desarrollo de la política de defensa el Organo Central se
encarga de preparar, fundamentar y difundir las decisiones del Ministro, los Cuarteles
Generales ejercen las funciones de mando, administración, gestión y preparación de los
recursos y fuerzas de sus respectivos ejércitos, y la estructura de mando operativo, a
cuya cabeza se encuentra el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, se encarga de la acción
ejecutiva mediante el cumplimiento de las misiones operativas derivadas del Plan
estratégico Conjunto.
En relación con los recursos humanos de las fuerzas Armadas, la política
de defensa orienta sus esfuerzos a la consecución de unos ejércitos totalmente
profesionales, modernos, eficaces y de tamaño apropiado al de una potencia de nivel
medio.
En cuanto a los recursos materiales, españa se plantea unos Objetivos de
Fuerza alcanzables dentro de un escenario económico realista y de unas previsiones
económicas razonables, que realmente respondan y satisfagan nuestra necesidades. Como
más significativos de los grandes programas comprometidos cabe citar los siguientes:
En el Estado Mayor de la Defensa, un Sistema de Mando y Control que le
permita ejercer la conducción estratégica de las operaciones.
En el Ejército de Tierra una combinación adecuada de medios acorazados que
le proporcionará las necesarias capacidades de combate y de proyección, basada en
carros, vehículos acorazados de transporte de personal y helicópteros de ataque. |
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En la Armada, unidades de
escolta y submarinos, para ampliar su espectro de posibilidades dada su polivalencia y una
capacidad adecuada de proyección del poder naval sobre la tierra, materializada en un
Grupo de Combate y un Grupo Anfibio modernos y capaces.
En el Ejército del Aire, unos aviones de combate modernos y polivalentes y
una capacidad de transporte suficiente, basadas respectivamente en los proyectos europeos
EFA y FLA.
Cabe citar por último el objetivo de conseguir que la sociedad española comprenda
y apoye la necesidad de mantener un dispositivo de defensa adaptado a nuestras
necesidades, responsabilidades e intereses.
Efectívamente, sería prácticamente inviable mantener unos medios de defensa
adecuados sino se contara con el imprescindible respaldo social.La conciencia de defensa
se enraíza en la autoestima de los propios valores. En este aspecto la política de
defensa se orienta a que el ciudadano español comprenda que la defensa es el cimiento en
el que se sustentan las libertades individuales y colectivas, que la seguridad es poco
tangible en circunstancias normales pero verdaderamente se aprecia cuando se pierde y que
ambos conceptos, seguridad y defensa, tienen un precio por el que merece la pena
sacrificarse.

Esto es, en una apretada síntesis, la política de defensa que hoy adopta España
desde un concepto moderno y adaptado a las circunstancias en el que la seguridad
compartida impone servidumbres pero reporta indudables ventajas, y donde la visión
española de la seguridad y estabilidad mundial desde perspectivas comunes a nuestros
aliados no es más que un reflejo del proceso de globalización que hoy se vive en el
mundo.
Francisco Torrente Sánchez
Almirante
Director General de Política de Defensa
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