El Secretario General de la
Real Academia
Española de la Mar
le comunica que sus señas particulares son:
C/
Quintana, 28 – 28008 Madrid
teléfono 915477031
Nueva dirección de correo electrónico:
España es una
nación marítima por su historia y por su situación geográfica.
En la época de su esplendor, a partir del Descubrimiento, las
técnicas y las ciencias de la mar tuvieron un desarrollo
paralelo a las necesidades planteadas por la navegación
transoceánica entre todos sus dominios, y eran modelo a seguir
por otras potencias marítimas. Cuando se separaron las naciones
integradas en las Españas, para seguir cada una su historia
independiente, decayó el interés por la mar y no hubo capacidad
para sustituir la ya vieja estructura de nuestras comunicaciones
marítimas por otra basada en el comercio internacional entre
todos los países del mundo.
En tiempos
recientes, en nuestra marina mercante se produjo una radical
disminución de la flota, quedando reducida a una mínima parte de
la que otrora fue. Algo semejante ha ocurrido con la flota
pesquera. Y la sociedad española ha perdido interés por la mar
que, por aparecer siempre ante la opinión pública con ocasión de
catástrofes, corre el riesgo de parecer exclusivamente un medio
hostil y peligroso. Sin embargo, aún se puede invertir la
tendencia mediante la difusión de los conocimientos científicos
y de la cultura marítima, pues es lo cierto que no se puede amar
ni estimar lo que no se conoce, mientras que el conocimiento
profundo conduce siempre al amor y al entusiasmo.
El papel de la
Real Academia Española de la Mar, nacida por iniciativa feliz de
D. José Ventura de Olaguibel, es precisamente el de reunir a un
selecto conjunto de personas de alta cualificación científica,
cultural y artística, que dediquen sus afanes a la investigación
sobre todo los asuntos relacionados con la mar, y a la difusión
de los resultados para la adecuada información y servicio de la
sociedad española.
El conjunto de
esos asuntos que atañen a la mar es amplísimo, y su interés
grande y perentorio, citando por vía de ejemplo la ecología
marina y su influencia sobre el ambiente; la investigación sobre
maremotos y huracanes; la ordenación del transporte marítimo de
personas y mercancías; la pesca, la acuicultura y la farmacopea
marítima; el salvamento marítimo; la construcción naval y la
propulsión de los buques; la oceanografía; la meteorología; los
sistemas de navegación; el turismo náutico; el derecho marítimo
e internacional; la historia marítima; la literatura y las artes
plásticas sobre temas navales; etcétera.
La Real
Academia Española de la Mar tiene como misión el desarrollo del
pensamiento marítimo y naval, para coadyuvar a la formación y a
la consolidación de una conciencia marítima y de una política
naval, adaptándola a los cambios históricos, tecnológicos y
económicos, y libertándola de los vaivenes coyunturales.
La Real
Academia Española de la Mar ha de ser una institución que
procure conocimientos e información, sin hacer suya la defensa
de ningún interés, aunque sea legítimo, de personas o
colectivos. Podrá así acoger a cuantos, dotados del mérito
suficiente, sin distinción de ninguna clase, la hagan luz que
ilumine, faro que guíe y verdadera fuente del saber.
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