Alfonsina Storni
UN SOL
Mi corazón es como
un dios sin lengua,
mudo se está a la espera del milagro,
he amado mucho, todo amor fue magro,
que todo amor lo conocí con mengua.
He amado hasta
llorar, hasta morirme,
amé hasta odiar, amé hasta la locura,
pero yo espero algún amor-natura
capaz de renovarme y redimirme.
Amor que fructifique
mi desierto
y me haga brotar ramas sensitiva,
soy una selva de raíces vivas,
sólo el follaje suele estarse muerto.
¿En dónde está
quien mi deseo alienta?
¿Me empobreció a sus ojos el ramaje?
Vulgar estorbo, pálido follaje
distinto al tronco fiel que lo alimenta.
¿En dónde está el
espíritu sombrío
de cuya opacidad brota la llama?
Ah, si mis mundos con su amor inflama
yo seré incontenible como un río.
¿En dónde está el
que con su amor me envuelva?
Ha de traer su gran verdad sabida ...
Hielo y más hielo recogí en la vida:
Yo necesito un sol que me disuelva.
LA QUIMERA
Como los niños iba
hacia el oriente, creyendo
que con mis propias manos podría el sol tocar;
Como los niños iba, por la tierra redonda,
persiguiendo, allá lejos, la quimera solar.
Estaba a igual
distancia del oriente de oro
por más que siempre andaba y que volvía a andar;
hice como los niños: Viendo inútil la marcha
cogí flores del suelo y me puse a jugar.
PUDIERA SER
Pudiera ser que todo
lo que en verso he sentido
no fuera mas que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.
Dicen que en los
solares de mi gente, medido
estaba todo aquello que se debía hacer ...
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna ... Ah, bien pudiera ser.
A veces en mi madre
apuntaron antojos
de liberarse, pero se le subió a los ojos
una honda amargura y en la sombra lloró.
Y todo esto
mordiente, vencido, mutilado,
todo esto que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.
DATE A VOLAR
Anda, date a volar,
hazte abeja,
en el jardín florecen amapolas,
y el néctar fino colma las corolas;
mañana el alma tuya estará vieja.
Anda, date a volar,
hazte paloma,
recorre el bosque y picotea granos,
come migas en distintas manos,
la pulpa muerde de fragante poma.
Anda, date a volar, sé
golondrina,
busca la playa de los soles de oro,
gusta la primavera y su tesoro,
la primavera es única y divina.
Mueres de sed: no he
de oprimirte tanto ...
Anda, camina por el mundo, sabe;
dispuesta sobre el mar está tu nave;
Date a bogar hacia el mejor encanto.
Corre, camina más,
es poco aquello ...
Aún quedan cosas que tu mano anhela,
corre, camina, gira, sube y vuela:
Gústalo todo porque todo es bello.
Echa a volar... mi
amor no te detiene,
¡cómo te entiendo, Bien, cómo te entiendo!
Llore mi vida... el corazón se apene...
Date a volar, amor, yo te comprendo.
Callada el alma ...
el corazón partido,
suelto tus alas... vé... pero te espero.
¿Cómo traerás el corazón, viajero?
Tendré piedad de un corazón vencido.
Para que tanta sed
bebiendo cures
hay numerosas sendas para tí...
Pero se hace la noche; no te apures ...
Todas traen a mí ...
VOY A DORMIR
Diente de flores,
cofia de rocío,
manos de hierba, tu, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza
mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que gustes;
todas son buenas: bájala un poquito.
Déjame sola; oyes
romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compaces
Para que
olvides...Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...
SÁBADO
Me levanté temprano
y anduve descalza
por los corredores; bajé a los jardines
y besé las plantas;
absorbí los vahos limpios de la tierra,
tirada en la grama;
me bañé en la fuente que verdes achiras
circundan. Más tarde, mojados de agua
peiné mis cabellos. Perfumé las manos
con zumo oloroso de diamelas, garzas
quisquillosas, finas,
de mi falda hurtaron doradas migajas.
Luego puse traje de clarín más leve
que la misma gasa.
De un salto ligero
llevé hasta el vestíbulo
mi sillón de paja.
Fijos en la verja mis ojos quedaron,
fijos en la verja.
El reloj me dijo: diez de la mañana.
Adentro un sonido de loza y cristales:
Comedor en sombra; manos que aprestaban
manteles.
Afuera, sol como no
he visto
sobre el mármol blanco de la escalinata.
Fijos en la verja siguieron mis ojos,
fijos. Te esperaba.
A UN DESCONOCIDO
En esta tarde de oro,
dulce, porque supongo
que la vida es eterna, mientras desde los pinos
las dulces flautas suenan de alados inquilinos,
siento, Desconocido, que en tu ser me prolongo.
Los encantados ojos
en tu recuerdo pongo;
¿quien te acuñó los rasgos en moldes aquilinos
Y un sol ardiente y fuerte te puso en los divinos
cabellos que se ciñen al recio casco oblongo?
¿Quien eres tú, el
que tienes en los ojos lejanos
el brillo verdinegro de los muertos pantanos,
en la boca un gran arco de cansancio altanero
Y a mi pesar
arrastras, colgante de tu espada,
como un manto purpúreo o una roja guirnalda,
por la ciudad del Plata, mi corazón de acero?
OYE...
Yo seré a tu lado,
silencio, silencio,
perfume, perfume, no sabré pensar,
no tendré palabras, no tendré deseos,
sólo sabré amar.
Cuando el agua
caiga monótona y triste
buscaré tu pecho para acurrucar
este peso enorme que llevo en el alma
y no sé explicar.
Te pediré entonces
tu lástima, amado,
para que mis ojos se den a llorar
silenciosamente, como el agua cae sobre la ciudad.
Y una noche triste,
cuando no me quieras,
secaré los ojos y me iré a bogar
por los mares negros que tiene la muerte,
para nunca más.
EL DIVINO AMOR
Te ando buscando,
amor que nunca llegas,
te ando buscando, amor que te mezquinas,
me aguzo por saber si me adivinas,
me doblo por saber si te me entregas.
Las tempestades mías,
andariegas,
se han aquietado sobre un haz de espinas;
sangran mis carnes gotas purpurinas
porque a salvarme, oh niño, te me niegas.
Mira que estoy de píe
sobre los leños,
que a veces bastan unos pocos sueños
para encender la llama que me pierde.
Sálvame, amor, y con
tus manos puras
trueca este fuego en límpidas dulzuras
y haz de mis leños una rama verde.
CAPRICHO
Escrútame los ojos
sorpréndeme la boca,
sujeta entre tus manos esta cabeza loca;
dame a beber veneno, el malvado veneno
que moja los labios a pesar de ser bueno.
Pero no me preguntes,
no me preguntes nada
de porqué lloré tanto en la noche pasada;
las mujeres lloramos sin saber, porque sí.
Es esto de los llantos pasaje baladí.
Bien se ve que
tenemos adentro un mar oculto,
un mar un poco torpe, ligeramente estulto,
que se asoma a los ojos con bastante frecuencia
y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia.
No preguntes amado, lo debes sospechar:
en la noche pasada no estaba quieto el mar.
Nada más. Tempestades que las trae y las lleva
un viento que nos marca cada vez costa nueva.
Si, vanas mariposas sobre jardín de Enero,
nuestro interior es todo sin equilibrio y huero.
Luz de cristalería, fruto de carnaval
decorado en escamas de serpientes del mal.
Así somos, ¿no es
cierto? Ya lo dijo el poeta:
deseamos y gustamos la miel en cada copa
y en el cerebro habemos un poquito de estopa.
Bien. No, no me
preguntes. Torpeza de mujer,
capricho, amado mío, capricho debe ser.
Oh, déjame que ría. ¿No ves que tarde hermosa?
Espínate las manos y córtame una rosa.
Fuente:
http://www.labutaca.com/