Hombre al
agua
![]() Circunstancias del accidente Una persona que cae al agua desde una embarcación que navega se halla en gravísimo peligro. Aún contando que los tripulantes de a bordo se den cuenta en el mismo instante de la caída, la embarcación se alejará rápidamente del náufrago en los cortos instantes que pueden preceder a la parada y al inicio de la maniobra de rescate. El cuerpo humano será
poco visible, pues sobresaldrá únicamente su cabeza y es probable, si
hay oleaje, que ni tan sólo ésta se distinga con claridad.
Naturalmente, si el accidente ocurre de noche o con mala visibilidad aún
será más difícil el encuentro. Si el náufrago se golpea durante la
caída puede perder el conocimiento y ahogarse. En cualquier caso su
supervivencia en el agua es problemática debido a la pérdida de calor
o hipotermia. El pánico y el esfuerzo por flotar, algo que la ropa
marinera dificulta, contribuirán a mermar sus fuerzas. El equipo personal adecuado reduce las consecuencias negativas del accidente. En primer lugar, el chaleco salvavidas, elemento imprescindible para garantizar la flotabilidad, algo decisivo en una persona con las ropas empapadas y bajo los efectos de la hipotermia; en segundo lugar, están los elementos de visualización, como bengalas de mano o linternas que facilitan enormemente la localización de noche, así como los trajes de agua provistos de bandas reflectantes muy visibles a la más leve iluminación. Reaccionar con
rapidez Las acontecimientos
suceden muy rápido cuando alguien cae al agua, y la tripulación debe
reaccionar también con celeridad. La secuencia de acciones debe ser la
siguiente:
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