Hombre al agua

En el caso de caída de un tripulante por la borda, la prevención, el encuentro del náufrago en medio del mar, y su recuperación son tres aspectos que requieren de determinadas técnicas muy específicas para solventar una de las eventualidades más graves a bordo de una embarcación. El chaleco salvavidas es el elemento imprescindible para garantizar la flotabilidad de una persona caída al agua.

 

Circunstancias del accidente

Una persona que cae al agua desde una embarcación que navega se halla en gravísimo peligro. Aún contando que los tripulantes de a bordo se den cuenta en el mismo instante de la caída, la embarcación se alejará rápidamente del náufrago en los cortos instantes que pueden preceder a la parada y al inicio de la maniobra de rescate.

El cuerpo humano será poco visible, pues sobresaldrá únicamente su cabeza y es probable, si hay oleaje, que ni tan sólo ésta se distinga con claridad. Naturalmente, si el accidente ocurre de noche o con mala visibilidad aún será más difícil el encuentro. Si el náufrago se golpea durante la caída puede perder el conocimiento y ahogarse. En cualquier caso su supervivencia en el agua es problemática debido a la pérdida de calor o hipotermia. El pánico y el esfuerzo por flotar, algo que la ropa marinera dificulta, contribuirán a mermar sus fuerzas.

El equipo personal adecuado reduce las consecuencias negativas del accidente. En primer lugar, el chaleco salvavidas, elemento imprescindible para garantizar la flotabilidad, algo decisivo en una persona con las ropas empapadas y bajo los efectos de la hipotermia; en segundo lugar, están los elementos de visualización, como bengalas de mano o linternas que facilitan enormemente la localización de noche, así como los trajes de agua provistos de bandas reflectantes muy visibles a la más leve iluminación.

Reaccionar con rapidez

Las acontecimientos suceden muy rápido cuando alguien cae al agua, y la tripulación debe reaccionar también con celeridad. La secuencia de acciones debe ser la siguiente:
1. Quién haya visto la caída avisará al resto con el grito "¡Hombre al agua!", que dispara la alarma en toda la tripulación.
2. Quien esté más cerca del aro salvavidas o la baliza, si el barco la tiene, la arrojará al agua y se mantendrá en la popa procurando no perder nunca de vista al náufrago, pues de no verlo resultará mucho más difícil su localización.
3. El resto de la tripulación maniobrará lo más rápido posible para parar el barco y aprestarse a iniciar la maniobra de encuentro. Cuanto antes se logre parar el barco, menos distancia habrá que recorrer y más fácil será hallar al náufrago.
La primera fase del problema se habrá resuelto si el barco consigue acercarse al hombre al agua. En los barcos de vela resultará mucho más práctico arriar todo el trapo y arrancar el motor. En los accidentes ocurridos de noche, o aún de día si, debido al viento y el oleaje, se ha perdido al náufrago de vista, será necesario proceder a una operación de rastreo.

  • Los niños y todas las personas con poca experiencia deberán mantenerse en la bañera siempre que haya oleaje. En cualquier caso, se moverán por cubierta con mucha precaución y nunca sin alguien que les vigile.