Jacques Costeau: explorando las profundidades


"Una mañana del mes de junio de 1943 me dirigía a la estación de ferrocarril de Bandol, en la Riviera francesa, para hacerme cargo de una caja de madera expedida desde París. Contenía un nuevo y prometedor artefacto, resultado de años de esfuerzo y de ilusión, una escafandra autónoma de aire comprimido, propia para la inmersión, concebida por Mile Gagnan y yo. Corrí con ella hacia Villa Barry, donde me esperaban mis compañeros en tantos buceos, Philippe Taillez y Frederic Dumas. Ningún niño abrió jamás un regalo de Navidad como nosotros, cuando desembalamos el primer 'aqualung' o pulmón acuático. Si daba resultado, el buceo sería revolucionado.

Llegué al fondo en un estado de transporte. Un grupo de colegiales formado por plateados sargos, redondos y planos como platos, nadaban entre un caos de rocas. Levanté la mirada y vi brillar la superficie como un desdibujado espejo (...) Nadé entre las rocas y me comparé favorablemente con los sargos. Nadar como un pez, es decir, horizontalmente, era lo más lógico en un medio ochocientas veces más denso que el aire. Poderse detener para quedarse suspendido de nada, sin cuerdas o tubos que me uniesen a la superficie, constituía un verdadero sueño. Muchas noches he soñado que volaba verdaderamente sin poseerlas. Desde esta primera inmersión con escafandra autónoma, no volví a tener jamás este sueño (...) Mientras nos dábamos un suculento banquete con los resultados de mi zambullida, Taillez y Dumas me preguntaron acerca de todos los detalles. En nuestras cabezas bullían los planes y las ideas. Taillez llenó de garabatos el mantel y declaró que cada metro de profundidad que consiguiésemos, abriría para la humanidad trescientos mil kilómetros cúbicos de espacio vital."

Así describe Jacques Yves Cousteau su primer contacto con el mundo submarino, el primero que hombre alguno tuvo, a través la escafandra autónoma. El relato pertenece al libro "El Mundo del Silencio", que Cousteau escribió años después y que acabaría convirtiéndose en uno de los manifiestos más importantes del siglo XX.

Fuente: fotomundo.com