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El afamado periodista murciano, tras exitosos títulos como La tabla de
Flandes (1990), El club Dumas (1993) y Territorio Comanche (1994),
irrumpe dentro de la temática marinera.
En este caso, La carta esférica cuenta la historia de un marino
sin barco rescatado por una mujer para volver a los periplos en el agua
salada.
El autor se pierde en profusión de cartografía náutica, antiguos
archivos, museos navales y buscadores de naufragios para elaborar la
trama de la historia, para muchos lectores lejos de ser la mejor.
Pérez-Reverte, además, repasa la literatura precedente, como Homero,
Conrad o Melville, de maneras muy distintas. En las páginas se regresa
a los tópicos del autor en otros libros, principalmente su cóctel de
enigma y supuesta investigación histórica.Siguiendo con su aureola de
pesimismo existencial, se distancia de anteriores obras, intentando
aventurarse por otra modalidad de historia, donde la mujer y la mar
tienen un gran peso.
El autor se define, al caso de La carta esférica, como «un marino que
accidentalmente escribe», apasionado del Meditérraneo. «Para mí
navegar es una forma de vivir, es mi privilegio de libertad, que me
permite estar lejos de lo que no me gusta, de elegir en qué puerto
recalo y de no estrechar la mano de quien me desagrada, algo que he
hecho durante años —asegura Reverte—. Siempre he tenido pendiente
escribir sobre el mar, algo que me fascina, donde soy libre y al que
considero el mejor espejo del mundo».
Fuente:
barcoweb.com
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