La Carta Esférica, de Arturo Pérez Reverte

El afamado periodista murciano, tras exitosos títulos como La tabla de Flandes (1990), El club Dumas (1993) y Territorio Comanche (1994), irrumpe dentro de la temática marinera. 

En este caso, La carta esférica cuenta la historia de un marino sin barco rescatado por una mujer para volver a los periplos en el agua salada. 
El autor se pierde en profusión de cartografía náutica, antiguos archivos, museos navales y buscadores de naufragios para elaborar la trama de la historia, para muchos lectores lejos de ser la mejor. 

Pérez-Reverte, además, repasa la literatura precedente, como Homero, Conrad o Melville, de maneras muy distintas. En las páginas se regresa a los tópicos del autor en otros libros, principalmente su cóctel de enigma y supuesta investigación histórica.Siguiendo con su aureola de pesimismo existencial, se distancia de anteriores obras, intentando aventurarse por otra modalidad de historia, donde la mujer y la mar tienen un gran peso. 

El autor se define, al caso de La carta esférica, como «un marino que accidentalmente escribe», apasionado del Meditérraneo. «Para mí navegar es una forma de vivir, es mi privilegio de libertad, que me permite estar lejos de lo que no me gusta, de elegir en qué puerto recalo y de no estrechar la mano de quien me desagrada, algo que he hecho durante años —asegura Reverte—. Siempre he tenido pendiente escribir sobre el mar, algo que me fascina, donde soy libre y al que considero el mejor espejo del mundo».

Fuente: barcoweb.com