Moscas para el inicio de la temporada de trucha


Muchos pescadores de mosca piensan que en los principios de temporada es poco el tiempo durante el que las truchas tienen actividad... Nada más lejos de la realidad, en este artículo trataré de contaros qué hacer cuando no vemos animación alguna en superficie.

El comienzo de la pesca coincide con el final del desove de las truchas, que tienen que reponer lo más pronto posible las energías perdidas durante el periodo reproductor. Por ello tienen una predisposición especial a atacar todo lo que crean que les puede aportar alimento, ya sean peces, insectos, o cualquier otro animal del tamaño adecuado.

Partiendo de esta base podemos deducir que a lo largo del día, aunque apenas notamos su actividad, la trucha se está alimentado cuanto puede, si bien la mayor parte del tiempo lo hace en las cercanías del fondo.

Si nos decidimos a pescar a mosca desde el amanecer, mi consejo es que comencemos pescando con estrímer, aguas abajo y no muy rápido, procurando pescar las aguas mas tranquilas, los remansos, y los bordes entre las corrientes y la aguas calmas. Procurad que los estrímeres no sean muy llamativos (a no ser que pesquéis truchas procedentes de repoblaciones recientes o truchas arco-iris), escogiendo un estrímer oscuro: negro, marrón, y tonos lo más parecidos que tengamos al lecho del río. Un Woolly Bugger negro puede dar muchas buenas sorpresas.

Conforme el día vaya avanzando, y si es soleado mejor, comenzarán las larvas y ninfas maduras a moverse, y las truchas ocuparán los puestos adecuados para atrapar el mayor número posible de insectos derivantes. A medida que la actividad se traslade a capas de agua cada vez más cercanas a la superficie las truchas las seguirán, en una peregrinación diaria que es casi una costumbre.

Si por desgracia el estrímer no da resultado podemos probar con dos ninfas (allí donde los aparejos con varias moscas están permitidos), a ser posible de fondo, por ejemplo una draga o una mosca de la piedra bien lastrada y una oreja de liebre en el nº 10. ¿Demasiado grande? No, tranquilos, los primeros días puede pasar perfectamente por la ninfa del "pardón", y puedo afirmar que pesca seguro. A medida que nos vayamos acercando a la hora previsible de la eclosión deberemos cambiar las ninfas, ponerlas más pequeñas y ligeras, y comenzar a pescar una parte de las zonas donde creamos que pueden estar las truchas, siempre teniendo en cuentas que la mayoría de los insectos comienzan la eclosión en las cabeceras de las corrientes, así podremos pescar con ninfa en estas zonas, muy lentamente y aguas abajo, con pequeños tironcitos, imitando ese momento en el que comienzan su ascenso.

Aquí podríamos pescar con una oreja de liebre en un anzuelo del nº 12 en punta y una oliva en un nº 14 arriba, ya que estas ninfas imitan a insectos que eclosionan habitualmente a principios de temporada.

Después comenzaremos seguramente a ver movimiento en la superficie, las truchas estarán comiendo al principio emergentes y un poco mas tarde moscas secas recién eclosionadas.

¡MUY IMPORTANTE! Las truchas no comen todas lo mismo, aún en el mismo momento y en lugares cercanos, por ejemplo: una tabla de aguas tranquilas en cuya cabecera fluye una corriente suave. Las truchas de la cabecera, estarán más atentas a las emergentes que a los insectos adultos, puesto que es en ese lugar donde comienza la emergencia y los insectos navegan aún a medias aguas; sin embargo, desde la mitad de la tabla hasta el final, las truchas estarán más dispuestas a alimentarse sobre los insecto ya emergidos que reposan unos segundos en la superficie. Eso no quiere decir que nunca coman en las corrientes de cabecera insectos adultos, pero tener muy en cuenta este detalle puede solucionarnos una jornada de pesca.


Fuente: 
anzueloysedal.com