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José Ignacio Gilsanz Fruto celebró su centenario con gran animo y humor y rodeado por toda su familia y amigos.

   

El barco naufragó y toda su tripulación se vio obligada a abandonarlo. “Era 26 de agosto de 1923”, afirma don José. A pesar del susto, no hubo victimas mortales, y su estancia en el navío le despierta tan buenos recuerdos que regaló a sus tres hijos un cuadro del acorazado.


Eran años complicados para España, y más si se estaba en el ejército. El país se encontraba en guerra con Marruecos, y José Gilsanz no se libró de acudir a la contienda. Allí vivió la dureza de unas batallas libradas en muy difíciles condiciones, pero, por suerte para él, la contienda terminó el mismo año en el que desembarcó en el reino alahuí en 1925. Volvió entonces a su San Esteban natal, donde nacieron sus dos primeros hijos. Después de la Guerra Civil se trasladó a Burela (Lugo), donde consiguió un puesto de encargado en una fabrica de conservas. Allí nació su tercer hijo, en esta ocasión una niña. Sin embargo, no tardó en volver a Asturias, atraído por la posibilidad de entrar a trabajar en ENSIDESA. Se trasladó con su familia a Avilés, y en la empresa siderúrgica trabajo como ordenanza hasta el día de su jubilación. Contaba entonces 69 años de edad.

EL PROTAGONISTA
 Nombre: José Gilsanz Fruto.
 Fecha y lugar de nacimiento: 10 de mayo de 1903, en San Esteban de Pravia.
 Su orgullo: Además de su familia, su pertenencia al acorazado ‘España’, a principios de los años veinte.
 El cumpleaños: En su centenario, reunió en torno a la mesa a sus tres hijos, ocho nietos, tres bisnietos y resto de familia.
Aunque es natural de San Esteban, lleva 60 años viviendo en Avilés.

Testigo de excepción de uno de los siglos más convulsos de la historia de este país, don José repasó ayer algunos aspectos de su vida, no exenta de episodios intensos y, en algunos casos, incluso peligrosos.
Nació un 10 de mayo de 1903 en la villa marinera de San Esteban de Pravia, frente a la desembocadura del Nalón. Con 20 años recién cumplidos tuvo que hacer la mili, y le asignaron como destino el acorazado ‘España’,donde ejerció como armero. “Era una nave muy grande, donde cabíamos 600 hombres”, recuerda. A bordo de este buque vivió uno de los episodios más peligroso de su vida.

   
PROA a la mar

N.º147