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EL DEPORTE DE LA VELA

   

Siempre se ha dicho que hay 4 marinas, mercante, de guerra, pesca y deportiva.



Cierto que ahora se matiza más; hay marinas de “artefactos de puerto”, “investigación”, “salvamento”, “científica”...., pero partiendo de la tradicional distribución cuatripartita, de las que más se habla es de las dos primeras: Mercante y Guerra. También es cierto que se escribieron rios de tinta sobre la de Pesca, en determinados lugares como Galicia, Japón, Perú, pero no debemos olvidar que en la actividad pesquera, el barco, la navegación es el segundo escalón, es decir, la base es la extracción de pescado de la mar.

La Marina deportiva parece que había quedado relegada a un sector que aquí en España tenía un tufillo elitista, porque –como en su dia el golf-, había que tener mucho dinero para comprar un velero, pero con el rodar del mundo, y su progreso –al igual que el golf- va arraigándose en España, si bien el golf crece más rápido porque no solo lo recomiendan los médicos para conservar la forma física de los provectos, sino que casi nadie se marea, por manejar un “hierro” o un put.

La navegación deportiva hoy tiene no solo un carácter profundamente humano, sino tambien entra en el ámbito turístico, y por tanto se empieza a emparentar con futuras consecuencias crematísticas, y aunque esto coge de refilón al tema que traemos a estas páginas, conviene no olvidar cuanto hasta ahora aparece aquí escrito, porque así, al final de la historia, por unas u otras razones, se magnificará la importancia de la noticia, que es ésta; y con estos Antecedentes:


Hace años, un abogado inglés añorando quizás, aquellas pseudo-regatas del “Camino del Algodón”, de la “ruta del cereal” en los clippers y cutters que a toda vela venían del nuevo mundo y (aún de Australia) al Viejo Continente, creó la Sail Training Assotiation, (STA) para regatas de grandes veleros. La primera regata fue de Torbay a Lisboa en 1956.

Fue tal el éxito que se fueron creando “STAS” en todo el mundo.

Como siempre, a lado del deporte, y más cuando el deporte tiene connotaciones económicas importantes, aparecieron intereses comerciales y en consecuencia estas regatas tenían un sponsor, y además había una lucha para ser puerto de salida, de llegada, de escala intermedia, y por ello, los puertos contribuyen, los sponsors se benefician de la publicidad, y el deporte hace amigos a paises, pueblos, personas.

Cutty Sark, conocida marca de Whisky, llegó a pagar un millón de libras por la denominación de esta regata. Los puertos de escala, contribuían, y contribuyen con unos 25/30 mil euros, o más.

Casi siempre, cuando hay dinero por medio, se agrian un poco las relaciones, pero en términos generales, y contando siempre con los románticos de la mar, la cosa, es decir, las regatas de grandes veleros, no van mal.

Hoy por hoy, en España con el ímpetu de magníficos y punteros deportistas se crea la STA Spain, quienes tienen reuniones en Cadiz el 2002, en Barcelona en el 2003 y van a tener en el 2004 la de La Coruña, en donde quedará organizada la 1ª Regata de Grandes Veleros que será de Coruña/Gijón/Santander/Bilbao.

Además de ésta, la antigua Cutty Sark tendrá lugar en el año 2006 con un recorrido que como el de veces anteriores, tocará La Coruña y Cádiz, si bien se llamará de otra forma porque el whisky ya no sponsoriza esta regata.

En fin como conclusión, se puede decir que la navegación a vela, sigue siendo una forma fascinante de aprovechamiento de energía inagotable, cual son las mareas, el viento, las corrientes...

El hombre ha logrado dominar esos vientos, para navegar hacia su destino, a su gusto, aunque tales vientos sean contrarios.

Estas regatas serán el símbolo inequívoco de que la mar y el viento, dados generosamente por la madre naturaleza, no solo sirven para convivir, sino que son la esencia del bien de la humanidad, porque no contaminan. Y eso lo sabemos los que vivimos en la costa, a veces manchadas por el irresistible avance del tráfico comercial y del progreso, que tiene el lado negro, de los vertidos incontrolados de hidrocarburos, plásticos, detergentes: Es el precio que pagamos para mantener el nivel de comodidad y de vida en tierra.
   
PROA a la mar

N.º148