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LA COPA QUE GANÓ LA GOLETA AMERICA.

   

Ignoro, si algún yate que haya participado en una competición ha dado su nombre a una regata. Pero aunque así hubiese ocurrido, estoy seguro de que ninguno ha tenido la trascendencia que ha proporcionado a la navegación deportiva como lo sucedido con el yate América, desde aquella famosa competición que tuvo lugar en 1851 en torno a la isla de Wight organizada por el Royal Yacht Squadron.
El Royal Yacht Squadron .
Este archifamoso club náutico, situado en la población de Cowes, al norte de la isla de Wight, al sur del puerto de Southanpton, cabecera de los antiguos galgos del Atlántico y a la vista de la base naval del Porsmouth. Ratti y Villarosa, lo han definido así “Si Cowes es la Meca de los velistas, el Royal Yacht Squadron es su templo mas sagrado”. Se ha dicho, quizás maliciosamente, que es mas fácil obtener una acta de diputado en el Parlamento del Reino Unido, que ser socio del Squadron, al que el Rey Guillerno IV, permitió en 1820, anteponer a su título el término Royal. En principio para ser socio del Club había que tener un yate de 10 toneladas, que pronto pasaron a ser 20 y mas tarde 30 toneladas. Algunos socios, una vez admitidos a tan exclusivo Club, vendieron la embarcación, que les había permitido lograr su objetivo.


Durante una inesperada visita la isla de Wight, tuve la oportunidad de contemplar el pequeño castillo de Cowes, ( construido por Enrique VIII ) en el que se aloja este famoso y exclusivo Club Náutico, en el que se han producido o se siguen produciendo extraordinarios eventos de navegación a vela. Como: la Channel Race, con un recorrido de 220 millas. Las Inshore Races in the Solent, con salida y llegada a Cowes En la semana de Cowes, que se celebra todos los años a primeros de Agosto, obtuvo resonantes triunfos el fabuloso “Hispania”, de Alfonso XIII en los primeros años del siglo XX. Se ha dicho que durante la semana de Cowes, cientos de brillantes spinnakers, transforman las aguas del Canal en una orgía de colores. Debemos recordar también la temible Fasnet Race, que aunque no tiene su origen en Cowes, la salida se efectúa en la isla de Wight, concretamente en Ryde, llega hasta la roca Fasnet en el sur de Irlanda y después de doblarla regresa a Plymouth, en donde termina tras un recorrido de 605 millas. Estas regatas puntúan para la obtención de la La Admiral´s Cup.
Finalmente hay que citar a la Copa de las Cien Guineas, también llamada Jarra de las Cien Guineas),  también llamada por otros “La Copa de la Reina” (que pasaría a la historia como La Copa América”).

La Jarra de plata había sido diseñada por la firma Garrad de Londres y fue creada por el Club en 1851, “Para yates de todos los aparejos y todas las naciones,” como señalaba la convocatoria firmada por su comodoro el Conde de Wilton, en un gesto amistoso para todos los visitantes que acudían a la Exposición Universal de Londres
Sobre los miembros de este Club, se han contado multitud de anécdotas, una de las mas curiosas que conozco es la que se atribuye a Lord Cardigan, cuando al propietario de una embarcación le ofreció gentilmente que tomara el timón, Lord Cardigan respondió “No gracias, nunca tomo nada entre comidas”.

El New York Yacht Club.
El primer club náutico que se fundó en los EEUU, tuvo lugar en la ciudad de Boston en 1834. Como sólo existió durante tres años, se puede afirmar, que el primer club se fundó en Nueva York en 1844 y su fundador fue John Cox Stevens, un gran deportista y amante de la navegación a vela. Era hijo del acaudalado coronel John Stevens, lo que le permitió tener varios barcos de vela. Stevens en unión de 7 amigos fundó el New York Yacht Club y fue elegido comodoro. Su primera sede fue una cabaña de una habitación situada en la orilla del río Hudson. Aquella curiosa cabaña aún se conserva en el Mystic Seaport de Conneticut. La sede actual del N.Y.Y.C. está situada en un edificio de seis plantas en Manhattan. Una buena parte de sus socios han sido o son multimillonarios , otro tipo de “nobleza” distinta a la de los socios de. R.Y. Squadron.


Una vez instalados precariamente en la sede, Stevens y sus amigos comenzaron a organizar regatas y construyeron en los astilleros de William Brown una goleta la “Mary Taylor”, con la que consiguieron importantes éxitos. La goleta había sido diseñada por George Steer, que anteriormente había diseñado otras embarcaciones, entre ellas una embarcación para un experimentado marino llamado William Brown. Los hombres que se embarcaron en esta aventura, serían los que luego formarían el sindicato para construir luna goleta que sería la mas famosa de todos los tiempos.
El desafío americano del New York Yacht Club. Las goletas.
Cox y los suyos decidieron formar un sindicato constituido por cinco deportistas, que aportaron un total de 35.000 dólares, para construir una goleta, con la que competir en la regata de la Jarra o Copa de las Cien Guineas, que organizaba el Club Náutico del Squadron y con ello desafiar a las tripulaciones que a la misma concurriesen.


Wilton el comodoro del Squadron, conocedor de este propósito escribió una carta que terminaba así “ y me será de gran placer aprovechar cualquier mejora en la construcción de barcos que la diligencia y la destreza de vuestra nación os hayan capacitado a elaborar”. Stevens aceptó inmediatamente la invitación inglesa.

La construcción de la nueva embarcación una goleta que llevaría el nombre de “América”, se realizó según un modelo a escala diseñado por Steers y basado en las embarcaciones construidas en los últimos tiempos para los prácticos de Nueva York, los pilot´s boat, que a diferencia del sistema tradicional resumido por Martínez Hidalgo así “consistía en hacer los cascos con cabeza de bacalao y cola de sardina, se introdujeron nuevas líneas consistentes en formas muy finas a proa y darle la mayor manga mas popa de la medianía del barco, consiguiendo así mejor salida de aguas, equilibrio y velocidad.” Arthur J. Clark autor de “The Clipper ship Era” y de “History of Yatching” describe así a las embarcaciones de prácticos de Nueva York “ Fueron notablemente rápidas y excelentes goletas de 80 a 90 toneladas”. Como es conocido una goleta tradicional, es una embarcación de vela provista de dos palos, con dos velas cangrejas, foques y escandalosas. Su tonelaje, no suele sobrepasar las 200 toneladas, aunque han existido goletas de diversos tipos y hasta de siete palos. Douglas Philips-Bert afirma que las goletas que utilizaban los prácticos de la costa este de EEUU, el casco se pintaba siempre de negro, y se forraba de cobre, y sus finas líneas se remontaban a los famosos clippers de Baltimore. En España existieron hasta la década de l960 los pailebotes, corrupción de la expresión inglesa pilot´s boat. Fueron utilizados en la navegación de cabotaje fundamentalmente en el Mediterráneo. Estaban provistos de motor, que solía ser casi su única propulsión. En la lista oficial de buques española, estaban clasificados como motoveleros y estaban desprovistos de masteleros y escandalosas.


Construcción y viaje a Europa de la goleta “América”.
En Otoño de 1850 ,comenzó la construcción de la goleta “América”, que tenía 34 metros de eslora y 30 en la línea de la flotación, 7 metros de manga y 3,5 de calado. Sus dos palos estaban muy agoletados, como puede verse en cualquier ilustración. Su superficie vélica era de 490 metros cuadrados y el desplazamiento alcanzaba las 146 toneladas. El bauprés sobresalía unos 6 metros de la proa, la botavara de la mayor, sobresalía también unos 6 metros de la popa. de La construcción se llevó a cabo en el astillero de William Brown, al final de la calle 12, en el East River.

Aunque la entrega estaba prevista para el 1 de Abril de 1851, los trabajos concluyeron un mes mas tarde. Tras lo cual se efectuaron varias pruebas de navegación, compitiendo con el “María”, que dieron resultados satisfactorios. Finalmente el 21 de Junio de 1851, la “América”, .emprendió viaje con destino a El Havre , a donde llegó en 20 días y 6 horas, tras haber recorrido 3.200 millas, en las que hubo de todo, calmas, nieblas, vientos favorables y contrarios, en los que el Capitán Brown trató de conseguir siempre buenos promedios. No se utilizaron las velas construidas para la competición, sino otras de más resistentes para resistir los violentos vientos del Atlántico.


El 12 de Julio a las 10 de la mañana la goleta atracaba en Le Havre, en donde entró en dique seco, para limpiar fondos, recobrar fuerzas, efectuar algunos retoques y cambiar las resistentes velas utilizadas para el viaje, por otras mas ligeras de algodón, mas aptas para la competición.


Traslado de El Havre a la isla de Wigth y primer desafío.
Terminadas estas operaciones el “América”, emprendió viaje a la isla de Wigth, al llegar a la misma, el 30 de Julio, una espesa niebla, les impidió acercarse mas, por lo que decidieron fondear. A la mañana siguiente, ya con buena visibilidad, avistaron a un cúter, que llevaba en la popa el nombre de “Lavrock”, perteneciente a la flota del Squadron , que se aproximaba a ellos y les hacía gestos, que parecían pedir un desafío. El comodoro Stevens se quedó perplejo ante esta actitud, ya que el “América”, tenía a bordo una buena reserva de provisiones y por tanto no estaba en condiciones de competir, Sin embargo al comprobar que tanto en los barcos fondeados como en la isla, había muchos espectadores pendientes de su respuesta, Stevens decidió aceptar el desafío y mandó levar, estando ya abordo el conde de Wilton, que había acudido a saludarle. . El “Lavrock”, que estaba situado unos 200 metros por delante y durante unos minutos tomó la delantera, hasta que el “América” comenzó a coger velocidad y en poco tiempo sobrepasó al “Lavrock”. Una victoria pírrica, ya que como consecuencia de la velocidad alcanzada en poco tiempo por el yate americano, ningún yate del Squadron se atrevió a presentar un desafío y en consecuencia los americanos no obtuvieron los beneficios que esperaban . A pesar de tantear varios desafíos, los americanos no consiguieron que ninguna tripulación inglesa aceptara. Como las desgracias no suelen venir solas, también comenzaron las desavenencias entre la tripulación americana


La Regata de la Jarra de la Cien Guineas.
Por fin llegó el esperado día, el 22 de Agosto de 1851. Al acontecimiento habían acudido, no sólo los socios del Squadron, había además una multitud de curiosos, los navegantes del Solent y zonas adyacentes y por supuesto estaba presente la reina Victoria en su yate real “Victoria and Albert”. Al fin había aparecido un retador, un miembro del Parlamento Robert Stephenson, propietario de una goleta de hierro. La apuesta tan sólo se elevaba a 100 libras, a pesar de lo cual fue aceptada. Como la tripulación del “America” tenía escasos conocimientos de los vientos y las corrientes locales, Stevens decidió aceptar los servicios de un práctico local y contrató a Robert Underwood. Una publicación deportiva inglesa había anunciado que “ en la construcción de yates era un arte en el Inglaterra no tenía rival “, con lo que auguraba una derrota de los americanos.


A las nueve y media de la mañana del 22 de Agosto, estaban ya situados en la línea de salida, estaban fondeados el “América” y catorce yates ingleses, quizás los mejores de su flota deportiva. A las 09-55 un cañón del Squadron , lanzó la señal de “ preparados” y cinco minutos mas tarde la de salida. Todos los yates empezaron a levar el ancla, salvo el América, que se había empeñado en izar el velamen antes que el ancla, así es que cuando cambió de opinión, los yates ingleses, ya navegaban por delante.


El recorrido de la regata, como ya hemos dicho, consistía en dar la vuelta a la isla de Wight, navegando hacia el Este, pasando por el faro de Nab, la punta de Sant Catherine en el sur, bordear la roca de Needles en el extremo oeste, recorrer el canal del Solent, para alcanzar la línea de llegada al norte de Cowes, en total 53 millas. En principio soplaba una ligera brisa que fue aumentando, lo que indudablemente favoreció a los americanos, que comenzaron a adelantar a sus rivales ingleses. Poco a poco los ingleses iban quedando por la popa del “América “. Al llegar a Needles point, ya no tenía a ningún yate inglés por la proa, pero el viento cambiante y la marea en contra empezó a disminuir su marcha y tardó tres horas en recorrer en recorrer las 12 ultimas millas, cruzando la línea de llegada en solitario. En recorrer las 53 millas había empleado 10 horas y 37 minutos. Se produjo una reclamación contra el “América” , por haber pasado entre el barco-faro Nab y la isla de Wight, con lo que había acortado ligeramente el recorrido, pero como las instrucciones dadas a los regatistas no estaban claras se desestimó la protesta y la goleta “América” fue proclamada vencedora.


Majestad, no hay segundo.


En la proximidades de la línea de llegada, navegaba el yate real “Victoria y Alberto”. La reina Victoria, que había acudido a presenciar la regata, preguntó a uno de sus ayudantes, Quién ha ganado ? El “América” Señora fue la respuesta: La reina insistió Y quién ha quedado segundo ? El chambelán respondió “Majestad, no hay segundo”. Es una vieja anécdota que se ha contado muchas veces y que probablemente se seguirá contando durante años. El “Aurora”, que llegó en segundo lugar, lo hizo 18 minutos mas tarde que el “América”. 18 largos minutos, casi una eternidad para algunos.
La Copa América.


La goleta “América” , fue vendida en 5.000 libras por el sindicato que la había mandado construir. La tripulación regresó triunfante a Nueva York. En 1970, se produjo otro desafío para obtener la Jarra de las Cien Libras, aunque para entonces y para todos los desafíos que se celebraron después el trofeo había ya cambiado de nombre; nombre que ha perdurado hasta nuestros días como “Copa América”. Su relato y el del resto de la vida de la goleta “América”, como diría Rudyard Kipling “Eso es otra historia”. Si les place a los lectores de Proa a la Mar, `podemos relatarla en otra ocasión.

 

Ricardo Arroyo Ruiz-Zorrilla

Bibliografía.
Arroyo Ruiz-Zorrilla, Ricardo. Conferencia sobre embarcaciones deportivas. 1972.
De Gavaldá y Cabrer. José Mª. Elegía a los veleros. 1950
Fernández-Palacios, José Antonio. Marina deportiva. En Historia de las cuatro marinas españolas. 2001.
Martínez-Hidalgo. Jose Mª.. Del remo a la vela. 1948.
Philips-Birt, Douglas Historia de la vela. en Navegación deportiva . 1978.
Ratti Fabio y Villarosa Ricardo. Yacht Club. 1986.
Rost Alexander. América´s Cup. The Guardians of Yatching. 1978.
Whipple. A.B.C. The racing Yatchs 1984.
 

Ilustraciones.
1. Plano de velas de la goleta “América”.
2. La goleta “América” .
3. Recorrido de la regata en torno a la isla de Wight.
4. Anuncio de la regata y la Jarra de las Cien Guineas.

Para el artículo sobre el transporte de esclavos
1. Plano del transporte de esclavos en un velero.
2. Veleros utilizados para el tráfico de esclavos.

   
PROA a la mar

N.º148