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El evento “COPA AMÉRICA” es la regata de vela de alta
competición de mayor proyección mundial, que se realiza cada
cuatro años, desde el año 1851. Aunque sea un tópico decir
que es la “formula uno del mar”, la comparación expresa
perfectamente la idea de que los barcos que compiten son de
la tecnología más avanzada, que se emplean los materiales
más nuevos y las tripulaciones más preparadas. Y todo ello,
para desafiarse deportivamente en un reto milenario basado
en el aprovechamiento de la fuerza del viento y la habilidad
de preparar y gobernar un barco, que es navegar.
La sede de esta centenaria regata la decide el equipo
ganador, que en la última edición de Auckland resultó ser un
equipo de Suiza. Es la primera vez en la historia que el
equipo ganador es de un país sin mar, y esta curiosa
circunstancia se ha resuelto con una competición entre
ciudades aspirantes, en la que resultó vencedora la ciudad
de Valencia. Es por tanto la primera vez que el desafío se
realiza en el litoral continental europeo y Valencia se
convierte así en la primera sede de la copa que no ha tenido
un equipo ganador propio.

Afortunadamente, en Valencia se vienen organizando regatas
de primer orden, especialmente la regata Reina Sofía,
valedera para el campeonato de España y otros eventos,
incluso de carácter mundial, como el campeonato del mundo de
¾ Ton Cup celebrado en Denia en 1989, el campeonato mundial
Off Shore de Alicante en 2.005, el mundial de Match Race
femenino de Calpe, y otros que se realizan en los 31 clubes
náuticos de la Comunidad. Por tanto, la realización en 2.007
de la regata Copa América en aguas de Valencia, supone un
hecho deportivo de gran trascendencia para los españoles y
más especialmente para los valencianos, que culmina más de
cien años de implantación del deporte de la vela en España.
Para Valencia, y también para toda la Comunidad Valenciana,
se trata de un reto importante tener a punto la ciudad y las
instalaciones precisas para que el evento sea un éxito. Este
reto ya ha sido afrontado con medidas para la financiación
de las obras, que han de perfeccionarse, el desarrollo del
Balcón al Mar y otras iniciativas que tendrán su pleno
desarrollo a lo largo de los próximos meses.
El Ayuntamiento de Valencia es obviamente el anfitrión del
evento, pero el Gobierno de la Generalidad ha querido crear
una estructura administrativa específica, que recoge el DOG
4646, de fecha 09/12/03, cuyos objetivos básicos son el
Consolidar la capitalidad marítima de Valencia, como ciudad
sede del evento y también el Consolidar el litoral
valenciano como destino náutico deportivo del Mediterráneo
occidental.
Todos los objetivos tendrán que estar a punto antes de las
regatas de clasificación en 2.006, o copa Louis Vuittón, y
de la regata del desafío en la primavera verano del año
2.007, que supone la llegada masiva de unos 650.000
visitantes a lo largo de un periodo de unos 15 meses, y
sobre todo, un despliegue mediático a nivel mundial de
proporciones impresionantes: 3.000 millones de audiencia y
2.800 horas de TV nacional e internacional, lo que
proporcionará la difusión de su marca de calidad y la
promoción de su ya importante industria turística, traducido
en importantes impactos económicos.
Sin embargo, estos no son los únicos beneficios que cabe
esperar del evento del 2.007. La Copa América puede ser una
excelente oportunidad para dar a conocer la importante
aportación de España al mundo de la náutica y la navegación.
España, como primer imperio talasocrático de la era Moderna,
primera monarquía globalizadora que consolidó miles de
fundaciones en el continente americano y océano Pacífico,
hizo uso de una potente marina comercial y de guerra, así
como de una organización naval de capacidad nunca antes
alcanzada.
Esta extraordinaria aptitud para las aventuras marítimas no
salió de la nada, sino que fue el resultado de la fusión en
el suelo peninsular del siglo XV, de todos los conocimientos
náuticos del momento, precisamente cuando el reino de
Valencia era la potencia hegemónica en el Mediterráneo
occidental. Las innovaciones náuticas de oriente y
occidente; brújula, timón a la vía, portulanos, etc.
convergieron en la península bérica, lo que permitió el
salto del Atlántico
Es imposible pensar que las hazañas marítimas atravesando
océanos desconocidos se pudieron realizar sin auténticos
marinos forjados en los mares peninsulares. La adaptación de
las embarcaciones para los nuevos retos, la mejora de los
aparejos, técnicas de navegación, etc. Todo tuvo que ser
improvisado en apenas unos años, lo que solo pudieron hacer
expertos marinos, antecesores de los actuales regatistas.
Las navegaciones de los españoles y portugueses desde
finales del siglo XV hasta entrado el XIX son desconocidas
en el mundo americano y anglosajón, ya que fueron borradas
intencionadamente por las potencias vencedoras. La vuelta al
mundo de Elcano y el paso del estrecho de Magallanes, la
conquista del océano Pacífico, con la búsqueda de rutas para
unas embarcaciones sin posibilidad de ceñida, la navegación
en galeras por el océano Atlántico, las expediciones
científicas de Malaespina, la cartografía marítima, etc.
constituyen logros marítimos de primer orden para la
humanidad que deben ser reivindicados por sus autores.
Catalanes, valencianos, mallorquines, canarios, andaluces,
portugueses gallegos, cántabros y vascos han participado de
forma notable en uno u otro momento de la historia en las
innumerables aventuras marítimas. En las técnicas de
construcción naval los logros no pudieron ser menores. En el
arte de navegar se cuenta con los primeros tratados de
navegación de altura y en cartografía y técnicas de
navegación, solo de la zona valenciana se cuenta con figuras
de ámbito mundial, como es Jerónimo Muñoz, Jorge Juan, Juan
Bautista Muñoz y otros.
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La extraordinaria saga de marinos mercantes de Altea,
Benidorm y Villajoyosa, los carpinteros de ribera de
Vinaroz, el trafico de sal entre Torrevieja y Cuba, los
capitanes de almadrabas de Benidorm, por solo citar unos
pocos, realizaron proezas dignas de mención. Hoy, ya
desaparecida la propulsión vélica comercial, estas proezas
se dan bajo el estímulo deportivo, cuya máxima expresión es
la Copa América y otros eventos que ponen a prueba equipos e
individualidades.
El momento es especialmente oportuno para incidir en esta
proyección internacional de nuestra cultura náutica. En
efecto, la desaparición como imperio a principio del siglo
XVIII y como potencia cien años después, dejó en el olvido
todo el bagaje marítimo acumulado, que pasó a manos de otras
potencias navales, especialmente el imperio británico, que
hizo suyos todos los méritos, no siempre con demasiada
justicia. Este deterioro de la imagen, no se limitó a los
aspectos organizativos del poder, sino que abarcó a todas
las esferas de la viva cultural y científica, en la “leyenda
negra”, que fue difundida por propios y extraños para borrar
unos logros, que analizados ahora, causan admiración. Al fin
y al cabo, ese es el destino natural de todos los imperios.
Casi tres décadas han transcurrido desde el advenimiento de
la democracia, que ha permitido la creación de una sociedad
abierta al mundo. Y desde hace algo más de cinco años, los
éxitos el la economía y la proyección en el mundo, han hecho
de España un referente y una esperanza para los pueblos que
pretenden reconquistar su lugar en un espacio de libertad y
bienestar.
Podemos decir que España, tras una penosa decadencia y
costosa recuperación, de tres siglos de duración, se está
consolidando como una potencia intermedia que ya mira sin
rencor al pasado y percibe que puede ostentar un puesto
honroso en el conjunto de las naciones que pretenden un
mundo mejor.
La difusión a todo el mundo que permitirá la salida desde La
Coruña de la vuelta al mundo y el evento Copa América en
2.007, podrían servir para dar un impulso final en el
proceso de recuperación de España, que ha sido espectacular
en los últimos años. Sin la carga de responsabilidad que
supone el ser gran potencia o imperio, es el momento de
desempolvar los logros marítimos del pasado y dar a conocer
este legado de la humanidad, como una de las más valiosas
aportaciones del mundo hispánico.

Esta “puesta en valor” de los logros marítimos hispanos se
podría convertir también en una ilusión para que las
distintas regiones de la periferia asumieran un nuevo papel
en la cohesión peninsular.
La inversión de valores entre en interior y las costas
operado durante el periodo de decadencia, ha dado paso a una
creciente concentración de población y actividad económica
en la periferia, que reclama un nuevo orden político. Hacer
de la península Ibérica el espacio de unión de las culturas
marítimas del mar Mediterráneo, océano Atlántico y mar
Cantábrico, fue un éxito en los siglos XVI al XVIII y puede
volver a serlo en el siglo XXI.
En todo caso, la oportunidad que brinda la proyección
televisiva del evento Copa América, especialmente al
continente americano, debe ser aprovechada para este fin,
como ilusión colectiva, no solo de Valencia, sino de todos
los pueblos marítimos que bordean la península ibérica, para
difundir sus logros y hazañas marítimas.
Las manifestaciones artísticas y la industria editorial
especialmente implantada en Valencia, tienen la oportunidad
de expresarse a nivel mundial bajo formas artísticas
novedosas y recordar al mundo las aportaciones a las
técnicas de navegación y los retos marítimos alcanzados,
cuyo espíritu persiste hoy bajo la forma del deporte de la
vela.
La industria cinematográfica, podría encontrar en la
animación de estas aventuras, una proyección internacional,
aprovechando quizás las nuevas instalaciones de la Ciudad de
la Luz, en Alicante, demostrando sus dotes artísticos y
sirviendo a la sociedad que la ampara.
Esta ilusión por recuperar un puesto en la historia náutica,
injustamente olvidada podrá convertirse en aventura
colectiva española, compartida con el mundo
hispanoamericano, como herederos de unos marinos y
navegantes, que con los conocimientos náuticos más avanzados
del momento, la fuerza del viento y el espíritu de aventura,
surcaron los mares desconocidos en busca de la gloria, en la
mayor regata de la historia de la humanidad, que fue el
descubrimiento de América y el Pacífico. |