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AL IDRISI, UNA DEUDA DE
GRATITUD |
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Mayor atención merece el conjunto de los 69 mapas locales.
Si estos mapas se ensamblan adecuadamente se obtiene una
detallada representación de los mares y de la tierra del
ecumene. Esta es la carta conocida y notoria carta de Al
Idrisi de la que reproducimos su parte occidental (figura
4).
Como puede observarse, incorpora la división en siete climas
o latitudes como hiciera Ptolomeo, añadiendo, por exigencia
de las nuevas tierras descubiertas, “lo que está habitado
más allá del ecuador y más allá del séptimo clima”. Clima es
el espacio del globo terráqueo comprendido entre dos
paralelos en los cuales la duración del día mayor del año,
solsticio de primavera, se diferencia en una determinada
cantidad. Ptolomeo estableció que esa diferencia constante
entre climas consecutivos fuera de una hora. En cuanto a la
longitud, dividió el ecumene en diez secciones
longitudinales y, como hicieran los griegos, toman su origen
en las Islas Canarias (Hierro). Al igual que los mapas
chinos Al Idrisi sitúa el sur en la parte superior del
dibujo aunque aquí, con el fin de facilitar su examen, le
hemos dado la vuelta.
El mérito de Al Idrisi podría resumirse en lo siguiente:
• Fue el autor del primer mapa de inspiración ptolemaica que
aparece en el mundo.
• Introdujo innovaciones de gran importancia en la
cartografía tales como la representación de los mares por
medio de líneas onduladas, los ríos y ciudades con
representación convencional, las montañas o relieves
mediante perfiles abatidos, etc.
• Fue el primero en confeccionar una geografía basada en
conocimientos objetivos, directos y precisos que hasta
entonces se reducían a conceptos imaginarios influidos por
las convicciones religiosas.
• Incluye una descripción detallada y fiel de las
características naturales, sociales y económicas de las
ciudades que aparecen en el mapa.
• Su obra, es la única geografía árabe que penetró en la
Europa del renacimiento aunque, seriamente mutilada. Con
caracteres árabes apareció en Roma en 1592 y latinos en
París en 1619.
Por estas razones, los expertos cartógrafos no dudan en
calificar el trabajo de al Idrisi como de verdadero
monumento de la geografía y el más importante entre todos
los desarrollados en la edad media. Su carácter de obra
capital de imprescindible consulta se mantuvo vigente
durante más de 300 años. Se ha dicho que, en la edad media,
el libro de Roger fue el primer libro digno de aspirar al
título de geografía general y que tal obra no podía surgir
mas que en España o en Sicilia y, en efecto, contribuyeron
estos dos países, España, con la erudición de Idrisi y
Sicilia con el genio y poder de Roger.
Pudiera parecer sorprendente que este mapa no fuera
prontamente recibido en el mundo occidental, siendo así que
fue elaborado en el seno de un reino cristiano, pero debe
tenerse presente que en la época de Idrisi, en la
cristiandad, la cartografía era muy rudimentaria. Aún no
habían surgido las cartas portulanas y la representación
terrestre se producía con los discarios, herederos de los
mapas “T en O” carentes de rigor y ajenos al objetivo de
representar fielmente la Tierra. La asunción de la carta de
Al Idrisi hubiera supuesto la admisión sin reservas de la
esfericidad de la Tierra, de la utilidad de las coordenadas,
del concepto de clima, de la irrelevancia de Jerusalen a
efectos cartográficos, etc. En suma era demasiado grande la
distancia científica que separaba ambas culturas por lo que
el rechazo era inevitable. Hubo que esperar más de 300 años,
cuando en Bizancio sobrevino el redescubrimiento de la
geografía de Ptolomeo, para revitalizar el concepto de
esfericidad, de coordenadas, de rigor, etc.
El rechazo mostrado por occidente a la visión geográfica del
mundo tal como mostraba la cultura árabe tiene cierta
coincidencia, incluso en el tiempo, con la que presentó a la
adopción del sistema numeral indoarábigo. En este caso, como
en aquel, fue necesario el transcurso de varios siglos y un
profundo cambio de mentalidad.
En la actualidad, la ciudad de Ceuta ha dado el nombre de
Idrisi a un colegio público y a una calle. Este es el
testimonio de homenaje que España rinde a uno de los mas
grandes cartógrafos que jamás han existido (Vernet) y, sin
duda, el más importante de la edad media. Con el fin de
lograr un reconocimiento más amplio y acorde con su obra, en
1999 se propuso la emisión de un sello de correos
conmemorativo del noveno centenario de su nacimiento pero,
desafortunadamente, la administración impidió que tal
iniciativa prosperara quizás porque podría herirse la
susceptibilidad de los países musulmanes que también lo
reivindican como gloria nacional.
Tras la muerte de Al Idrisi, la intolerancia religiosa
obstaculizó la difusión de su nombre y obra, ahora, nueve
siglos después, otras razones, quizás políticas, son las que
operan en el mismo sentido. España sigue manteniendo una
gran deuda con Al Idrisi. |
Al incorporarse el reino de Málaga al de Granada (1057), la
familia de los Hamuditas, soberanos de Málaga fueron
deportados seguramente al norte de Africa. En esta época
impregnada de fuerte sentimiento de exasperación en el mundo
musulmán, nació en Ceuta (1100) Al Xerif al Idrisi un nieto
del último rey de Málaga. Siendo joven trasladó su
residencia a Córdoba donde cursó sus estudios. Fue
seguramente en esta ciudad donde conoció la obra de los
geógrafos griegos y en particular la Geografía de Ptolomeo
cuya traducción realizara, doscientos años antes, el gran
maestro del álgebra Jawarismi por orden de Al Mamoun,
fundador de la Casa de la Sabiduría de Bagdad. Más tarde
viajó por el sur y sudeste de España tomando datos sobre el
terreno. El prestigio que alcanzó Al Idrisi como geógrafo
fue tal que trascendió las fronteras de El Andalus y motivó
que Rogerio II le llamara a su reino con el fin de que le
auxiliara en las investigaciones geográficas a que era dado
el monarca siciliano. Al Idrisi aceptó el ofrecimiento y se
trasladó a la corte de Palermo donde prosiguió sus estudios
y alumbró su obra máxima, el llamado “Libro de Roger” (Al
kitab al Rujari) en 1154.
No se conoce a ciencia cierta la fecha de su muerte pero se
supone que fue sobre 1166 poco después de que Saladino
recuperara el reino de Jerusalen.
Como revela su nombre, Al Idrisi era descendiente de Mahoma
por lo que su marcha para colaborar con un rey cristiano en
una época marcada por las pérdidas en Palestina y España fue
un pecado que jamás le sería perdonado por el mundo musulmán
que le consideró poco menos que apóstata. La actitud de sus
correligionarios fue sumamente intolerante pues, a pesar de
conocer su excepcional obra, decidieron ignorarle no
dedicándole biografía o referencia alguna. Esta es la razón
por la que se conoce tan poco de la vida de Al Xerif Al
Idrisi. Pero su obra, testimonio de su vida y de su lucha
contra la intolerancia, es, afortunadamente, bastante más
conocida.
De la obra geográfica de Al Idrisi es destacable la
realización de una esfera celeste y una representación del
ecumene en forma de disco, inspiradas ambas en la tradición
geográfica de los griegos. Quizás sea la primera esfera
celeste de la que se tenga conocimiento. Al Idrisi construyó
ambas piezas, hoy perdidas, con 400 Kg de plata puestos a su
disposición por Roger II. Realmente sólo consumió 300 Kg;
los 100 Kg restantes le fueron regalados en premio a sus
buenos servicios.
Pero la obra que más interesa y que sin duda constituye su
mayor aportación a la geografía es el ya citado Libro de
Roger cuyo verdadero título es “Recreo de quien desea
recorrer el mundo”. Fue un encargo concreto del monarca
siciliano quien le manifestó que deseaba tener “una
descripción de la tierra hecha según observaciones directas
y no según los libros”. Fue confeccionando su obra, que
finalizaría en 1154 cuando Roger II ya había muerto,
enviando personas cultas a todas las partes de la tierra y
anotando las informaciones de los emisarios
El Libro de Roger (figura 1) consta de tres partes: un
conjunto de 69 mapas correspondientes a sendas regiones
limitadas por climas y secciones; un extenso texto donde se
describen los caracteres geográficos, sociales y políticos
de las ciudades de cada una de ellas y, finalmente, un
mapamundi. Sólo se conocen diez copias de su obra. La que
aquí se reproduce corresponde a un manuscrito realizado en
El Cairo en 1456 que se conserva en Oxford.
En el texto del libro al Idrisi describe las principales
ciudades, sus monumentos, actividades, singularidades, etc.
destacando la abundancia y exactitud de datos sobre países
europeos ocupados por los cristianos, lo que no tiene nada
de particular si se considera la situación de Idrisi que
trabajó cerca de un rey cristiano al que entusiasmaba la
geografía.
Como muestra de su contenido, veamos algunos párrafos.
En la extensa descripción de Toledo dice: “... está situada
sobre una eminencia y pocas ciudades pueden comparársele por
la altura de los edificios, la belleza de sus alrededores y
la fertilidad de los campos regada por el gran río que se
denomina Tajo. Allí se ve un acueducto muy curioso compuesto
por una sola arcada por debajo de la cual se precipitan las
aguas con gran violencia y hacen mover, en el extremo del
acueducto, una máquina hidráulica que hace subir las aguas a
90 codos de altura...”
En la de Zaragoza: “.. es una de las principales ciudades de
España... llamada albaída (blanca) porque la mayor parte de
sus casas están revestidas de yeso ó cal. Una de sus
particularidades más notables es que allí nunca se ven
serpientes. Cuando un reptil de esta especie se le
transporta de fuera y se le introduce en la ciudad, muere al
instante.

En la de Alicante: “... Es ciudad poco importante, pero de
bastante población. Por el lado de occidente , hay una isla
que lleva el nombre de Plana: está de la costa a una milla
de distancia y en este excelente puerto es donde se ocultan
los navíos enemigos...”.
En la de Córdoba, ciudad en la que vivió y estudió, hace una
detallada y elogiosa descripción si bien acusa su decadencia
cuando dice que “... en la época en que escribimos la
presente obra, la ciudad de Córdoba ha sido aplastada por la
rueda del molino de la discordia; los rigores de la fortuna
han cambiado su condición y sus habitantes han experimentado
los mayores desastres. Así y todo no existe ciudad más
famosa en toda España”.
El mapamundi (figura 2) es un documento que no acompaña mas
que a seis de las diez copias conocidas y, además, no es
objeto de ninguna referencia en el texto de la obra. Su
inspiración en la geografía ptolemáica aparece con claridad
si se compara con el mapamundi de una traducción de la
geografía de Ptolomeo (fiura 3). Es de destacar la
representación de los climas y las fuentes del Nilo |
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PROA a la
mar |
N.º148 |
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