¿Navegar?


Señor director: Cuando el marino que soy oyó por primera vez que se "navegaba" por Internet, tuve la curiosa sensación de que se estaba invadiendo, semánticamente, lo que es patrimonio exclusivo de quienes por profesión, vocación, deporte o recreo, es decir, como lo define el DRAE, "se trasladan por mar y en una embarcación de un punto a otro". Al pensar, empero, que también es navegar, según el mismo diccionario, trasladarse en globo o aeronave, existía ya una licencia, podía también apli­carse a navegar por Internet.

 Había, pues, llegado a aceptarlo cuando he empezado a oír "chatear", y aquí sí que no fue el marino que sintió esta curiosa sensación, sino el andaluz quien sintió algo muy cerca de indignación al ver cómo algo tan patri­monio de su tierra, el "tomarse" unos chatos, sucumbía al ata­que foráneo del "chat" vilmente españolizado. Pero en nuestro riquísimo castellano, nuestro "deambular" podía hacerse cargo de la "navegación" y el "charlar" podía desalojar rápidamente al invasor "chatear".

Texto: Ignacio Martel